Posteado por: Fe | 10 noviembre, 2010

GRAFENO

El Grafeno

Hace tiempo que investigadores e industriales piensan en el grafeno (aislado por primera vez en 2004) como sustituto del silicio para el desarrollo de los semi-conductores en los que se sustentarán los futuros ordenadores ultra-rápidos. Y ésta es sólo una de las múltiples aplicaciones que evolucionan ya –tanto en el ámbito de la nanotecnología como fuera de él– a partir de este material de extraordinarias propiedades. Ahora los científicos han confirmado lo que también sospechaban hace ya tiempo: que se trata del material más fuerte que jamás hayamos conocido. Por César Gutiérrez. (fuente :AQUI )

Desde que finalmente se diera con él en 2004, el goteo de noticias (a cual más asombrosa) acerca del grafeno ha sido continuo. Han aumentado sin cesar las tesis doctorales (de un par de ellas hace cuatro años a cientos en 2007), las investigaciones y las notas de prensa sobre nuevas aplicaciones de este reciente y extraordinario material. En Tendencias21 ya hemos informado de la creación del primer nanotransistor construido con grafeno y también del desarrollo de un derivado del material, el óxido de grafeno, de propiedades no menos sorprendentes.Las aplicaciones del grafeno (algunas aún potenciales y otras llevadas ya a la realidad y la práctica) incluyen desde sus usos electrónicos –dadas sus extraordinarias propiedades conductoras y semiconductoras–, hasta la futura construcción de ascensores espaciales, pasando por la fabricación de corazas humanas en el ámbito de la seguridad, por ejemplo un chaleco antibalas de una flexibilidad sólo comparable a su extrema resistencia, y tan fino como el papel.La última novedad sobre el grafeno, según informa en un comunicado la Universidad de Columbia, es que, por primera vez, los investigadores han confirmado lo que ya se sospechaba: que se trata del material más fuerte jamás testeado.Nobel 2010 *Pesquisa com grafeno, material supercondutor, leva Nobel de Física

Un sólido futuroLas pruebas han sido llevadas a cabo por Jaffrey Kysar y James Hone, profesores de ingeniería mecánica de la Universidad de Columbia, y consistieron en la medición de la fuerza que se necesita para romper el grafeno. Para ello tuvieron que utilizar –como no podía ser de otro modo– diamante, asimismo alótropo del carbono y mineral natural de extrema dureza, con un 10 asignado en la clásica escala de dureza de Mohs.

Se hicieron agujeros de un micrómetro de ancho sobre una lámina de silicio y se puso en cada uno de esos agujeros una muestra perfecta de grafeno. Y a continuación rompieron el grafeno con un instrumento puntiagudo hecho de diamante.

Para que podamos hacernos una idea de la dureza del grafeno, Hone propuso a Technology Review una curiosa analogía. Comparó las pruebas realizadas por él y Kysar con poner una cubierta de plástico sobre una taza de café y medir la fuerza que requeriría pinchar esa cubierta con un lapicero.

Pues bien, según explicó Hone, si en lugar de plástico lo que se pusiera sobre la taza de café fuera una lámina de grafeno, después situáramos encima el lápiz, y en lo alto de éste colocáramos un automóvil que se sostuviera en equilibrio sobre él, la lámina de grafeno ni se inmutaría.

Claro que esto sería muy difícil, no sólo por la dificultad de poner un automóvil sobre un lapicero, sino porque es extremadamente difícil conseguir una muestra de grafeno perfecto al nivel macróscópico de los lapiceros y las tazas de café (“Sólo una muestra minúscula puede ser perfecta y super-resistente”, aseguró Hone); pero la comparación es perfectamente válida porque ésa es proporcionalmente la resistencia del grafeno a nivel microscópico.
Grafeno

Nanoestructuras de carbono

Conviene recordar que se trata de un material obtenido a partir del grafito, con la reseñable particularidad de que aquél consiste sólo en una de las capas que conforman a éste. Es decir, y para ubicarnos en el orden nanométrico al que nos estamos refiriendo: la lámina de grafeno tiene el grosor de “un” átomo; independientemente de las formas y estructuras que pueda adquirir (por ejemplo, los nanotubos, si la lámina se enrolla en forma de cilindo, o las buckyballs –traducidas como fullerenos o como buckybolas–, si la lámina se enrolla en forma de balón), o cuántas de esas capas puedan superponerse o combinarse para sus aplicaciones y usos industriales.

Como curiosidad, para obtener las capas individuales de grafeno a partir del grafito (previamente frotado sobre una lámina de silicio) en los laboratorios universitarios se ha venido utilizando el llamado “método del celo”, que consiste en aplicar una “cinta adhesiva” doblada a los dos extremos de la pieza de grafito, y después separándola; y repitiendo el proceso varias veces hasta la obtención de una única capa. Todo ello (cinta adhesiva incluida) a escala nanométrica, claro.

En algunas universidades se viene pagando unos 10 dólares a los becarios por realizar este trabajo. Para su producción industrial se continúan investigando y desarrollando métodos obviamente distintos al “del celo” y, dada la cantidad de nuevas potenciales aplicaciones que día a día se plantean para el grafeno y las extraordinarias propiedades del mismo que una y otra vez se descubren o se confirman, se espera que pronto pueda hacerse a gran escala y bajo coste.
Nanotubos de carbono y grafeno

El fin del silicio

La industria de semiconductores –uno de los campos donde el material parece ser más prometedor–, que tiene la intención de construir ordenadores mucho más rápidos que los actuales mediante el desarrollo de microprocesadores con transistores de grafeno, está de enhorabuena con estas últimas pruebas sobre la fortaleza del mismo.

Precisamente uno de los principales impedimentos en la construcción de microprocesadores es la presión –según explica Julia Greer, investigadora del Instituto Tecnológico de California (Caltech)–, y los materiales usados para fabricar los transistores no sólo deben tener excelentes propiedades eléctricas, “sino que también deben ser capaces de sobrevivir a la tensión a que se ven sometidos durante el proceso de fabricación y al calentamiento generado por repetidas operaciones. El proceso utilizado para estampar conexiones eléctricas metálicas en los microprocesadores, por ejemplo, ejerce una tensión que puede provocar el fallo de los chips.”

Greer concluye que “el calor es demasiado para que los materiales lo soporten”. Pero ahora, tras las pruebas realizadas sobre la resistencia del grafeno, parece quedar demostrado que éste es capaz de soportarlo.

Konstantin Novoselov, de la Universidad de Manchester, quien fue el primero en aislar láminas bidimensionales del material, ha comentado: “Sabíamos que el grafeno era el material más resistente; este trabajo lo confirma”.

http://www.labioguia.com/el-grafeno-un-material-revolucionario-y-biodegradable/

El penúltimo milagro del grafeno: es capaz de autorepararse

atrayendo átomos de carbono

Hace un par de años el Premio Nobel fue a parar a los padres del grafeno, como te contamos en su día aquí en Gizmodo, y desde entonces el material de marras no deja de sorprender. Raro es el mes en que no hay alguna noticia referida a sus versátiles e inagotables propiedades. La que hoy merece nuestra atención no es menos asombrosa. Ya sabíamos que el grafeno necesitaba poca ayuda para mediante presión o calor ser capaz de autoregenerarse, pero ahora parece haberse descubierto que es capaz de reparar agujeros en su propia estructura sin ninguna ayuda externa. Es lo único que le falta a Lobezno para ser inmortal.

Investigadores de la Universidad de Manchester han podido comprobar que cuando una lámina de grafeno recibe algún daño que quiebra su estructura produciendo un agujero consigue atraer átomos de carbono situados en las proximidades para así reparar los huecos. Casi como si se tratase de magia, dichos átomos capturados van situándose en los huecos donde son requeridos.

Los investigadores han realizado este descubrimiento por accidente, como muchas otras veces ha sucedido en la Historia de la Ciencia. Estaban investigando cómo se forman los agujeros en las láminas de grafeno cuando añadieron metal en contacto con el material de marras y cuál no sería su sorpresa al constatar que átomos sueltos de carbono que quedaban cerca de los agujeros en la superficie del grafeno rápidamente pasaban a cubrir los agujeros, reparando así la integridad de la lámina.

Recordemos que el grafeno se presenta en láminas del grosor de un átomo, de ahí su fragilidad y la facilidad con que puede dañarse, pero al mismo tiempo parece ser que de ahí procede la facilidad que tiene para repararse a base de “capturar” átomos sueltos de carbono que ocupen el lugar del agujero causado. ¿Para cuando un parachoques de grafeno? ─[Nano Letters / BBC / Imagen: CORE-materials bajo licencia Creative Commons]

 

EL GRAFENO ES CAPAZ DE ABSORBER RESIDUOS NUCLEARES

Investigadores rusos y estadounidenses han descubierto que el óxido de grafeno es muy eficiente capturando moléculas radiactivas en aguas contaminadas
DV 16.01.13 – 17:22 –

Si tienes grandes piscinas con material radiactivo, como en Fukushima, añades óxido de grafeno y consigues material sólido de donde sólo había iones disueltos
Las partículas radiactivas disueltas en agua pueden ser muy peligrosas para la salud humana. Capturarlas es difícil. Pero investigadores de la universidad de Rice (EE.UU) y la universidad de Lomonosov (Rusia) han descubierto que elóxido de grafeno puede hacerlo mejor y más rápido que cualquiera de los métodos actuales.
Los resultados de la investigación desvelan una nueva propiedad del grafeno y, con ella, una herramienta para lidiar con contaminaciones masivas como la acaecida tras el accidente de Fukushima (Japón). Basta sumergir pequeñas láminas de este material futurista, esperar a que las moléculas radiactivas entren en contacto con él, y se fijen.
El grafeno es el primer material bidimensional del mundo. Es una película de átomos de carbono en forma de panal de abeja. Mucho más duro que el acero, casi transparente y un excelente conductor. El hecho de que sea ‘todo superficie’ facilita mucho su capacidad de capturar átomos radiactivos. «En el mundo probabilístico de las reacciones químicas, en el que es poco frecuente que alguna sustancia con escasa presencia pueda interactuar con otra, es más probable que haya suerte si usamos óxido de grafeno en vez de un viejo trozo de bentonita», explicó Steven Winston, que trabaja con el grupo de científicos que ha realizado el hallazgo.
En la actualidad se usan la bentonita y el carbón activo para intentar capturar elementos radiactivos disueltos en agua. A falta de pruebas más allá del laboratorio, el óxido de grafeno es el candidato a jubilar ambos productos. Según explican los investigadores, una vez se han introducido las láminas en el agua, ‘cazan’ los radioisótopos que entran en contacto con ellas y forman pequeños sólidos que son fáciles de recuperar después. Una vez obtenidos, se puede quemar el grafeno para conservar solo estos últimos, e incluso reutilizarlos.Aplicaciones para ‘fracking’ y minería

Además de para lidiar con contaminaciones por escapes nucleares, esta nueva técnica puede revolucionar tanto la minería de ‘tierras raras’ como el ‘fracking’. En ambos casos es relativamente habitual que rebosen hasta la superficie aguas ‘radiactivas’ que no pueden devolverse al subsuelo. En la actualidad tienen que transportarse a lugares especiales a unos almacenes donde se tratan. Pero un filtro de óxido de grafeno puede permitir resolver este problema in-situ y ahorrar riesgos al medioambiente y dinero a estas industrias.
Uno de los investigadores asegura que su descubrimiento puede tener una gran influencia para la industria minera de ‘tierras raras’, una serie de elementos poco comunes pero con aplicaciones industriales, especialmente en electrónica. Las pantallas táctiles, por ejemplo, suelen usar ‘indio’, uno de los pocos conductores transparentes. Las exigencias medioambientales han hecho que prácticamente toda su extracción se lleve a cabo en China, con una legislación ambiental más laxa.
Los investigadores recuerdan que capturar estos elementos no los hace menos radiactivos. Simplemente más fáciles de manejar. «Si tienes grandes piscinas con material radiactivo, como en Fukushima, añades óxido de grafeno y consigues material sólido de donde sólo había iones disueltos», explicó James Tour, investigador principal. «Después puedes ‘pescarlo’ y quemarlo. Como el óxido de grafeno arde muy bien y rápido, deja un montón de material radiactivo que se puede reutilizar».

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