Posteado por: Fe | 29 mayo, 2014

Avelino Corma, Premio Príncipe de Asturias de Ciencia

Tres grandes pioneros de la Ingeniería Química, el español Avelino Corma y sus colegas estadounidenses Mark E. Davis y Galen D. Stucky, han ganado el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. El jurado ha decidido concederles este reconocimiento a toda su trayectoria, por “sus extraordinarias contribuciones al desarrollo de los materiales microporosos y macroporosos y a sus aplicaciones prácticas”.

“Los tres investigadores han realizado notabilísimas aportaciones al diseño y métodos de síntesis de estos materiales, al estudio de sus propiedades y al desarrollo de sus aplicaciones en campos muy diversos“, señala el acta del jurado reunido en Oviedo.

La candidatura conjunta de Corma, Davis y Stucky era una de las favoritas para la presente edición de los Premios Príncipe, junto con la del bióquímico Carlos López Otín, el matemático Roger Penrose y el neurólogo Joseph Le Doux.

El galardón está dotado con una escultura diseñada por Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, así como por 50.000 euros en metálico, un diploma y una insignia.

Corma, el pionero valenciano

Avelino Corma (Moncofar, Castellón, 1951) es fundador del Instituto de Tecnología Química, ubicado en la Universidad Politécnica de Valencia y perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Autor de más de 900 artículos en revistas y 120 patentes, se ha convertido en un referente mundial por sus trabajos en el diseño molecular de catalizadores, y es uno de los científicos españoles más citados del mundo.

Sus trabajos tienen múltiples aplicaciones industriales, como la reducción de emisiones contaminantes de vehículos y fábricas, la mejora de alimentos, la depuración de aguas, los procesos de refinado del petróleo, la producción de medicamentos y en general el desarrollo de una industria química más ‘verde’. Entre sus numerosos reconocimientos, destaca su reciente entrada en la Royal Society de Reino Unido, la segunda de un español desde su fundación.

Corma estudió Química en la Universidad de Valencia, se doctoró en la Universidad Complutense de Madrid en 1976 y realizó estudios postdoctorales en el Departamento de Ingeniería Química de la Queen’s University de Canadá. Vinculado al CSIC desde 1979, desarrolla desde 1990 su labor científica en el Instituto de Tecnología Química, centro del que ha sido director.

“Este galardón representa un reconocimiento a la química española. Es un premio a la labor silenciosa y constante, al esfuerzo, y supone un acicate para seguir trabajando más, si cabe, en esta apasionante profesión“, ha expresado el investigador premiado, en una nota difundida por el CSIC.

Corma ha asegurado que el objetivo fundamental de su investigación es “conseguir una química más sostenible y más compatible con el medio ambiente”.

Davis, un ‘mago’ de los nuevos materiales

Mark E. Davis (Ellwood City, Pensilvania, EE.UU., 1955) estudió Ingeniería Química en la Universidad de Kentucky, en la que se doctoró en 1981. Entre 1981 y 1990 fue docente en la Virginia Polytechnic and State University y, en 1991, tras un año como profesor visitante en Stanford, empezó a trabajar en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde actualmente es Warren and Katharine Schlinger Professor de Ingeniería Química.

Desde 2004 también es miembro del Programa de Terapias Experimentales del City of Hope Comprehensive Cancer Center. Davis comenzó a trabajar en el campo de las zeolitas en Virginia. Durante las décadas de los 80 y los 90, inició numerosos programas de síntesis de materiales y creó nuevas clases de catalizadores moleculares.

El grupo de Davis también creó la técnica denominada catálisis en fase acuosa soportada, que puede ser usada para la síntesis de medicamentos quirales de soporte sólido, de gran beneficio para la industria farmacéutica. También comenzó a investigar en el campo de los biomateriales y, poco después, su mujer sufrió un cáncer de mama, lo que llevó a Davis, tras conocer los efectos de la quimioterapia, a dirigir sus esfuerzos hacia la búsqueda de nuevas vías de administrar las terapias contra el cáncer de manera más específica.

Sus primeros éxitos llegaron al cargar nanopartículas con base de ciclodextrina con el anticancerígeno camptotecina e inyectar este compuesto en grupos de ratones con varios tipos de cáncer. Esta terapia está actualmente en fase I de ensayo clínico.

Stucky, un químico de vanguardia

Galen D. Stucky (McPherson, Kansas, 1936) se licenció en Química y Física en el McPherson College en 1957 y se doctoró en Química Física en 1962 en la Iowa State University. Fue investigador postdoctoral en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (1962-1963) y en el Quantum Chemistry Institute de Gainesville (1963). Posteriormente trabajó en la Universidad de Illinois (1964-1980), en el Sandia National Laboratory (1979-1981) y el DuPont Central Research and Development (1981-1985).

En 1985 ingresó como docente en la Universidad de California en Santa Bárbara, donde actualmente es profesor del Departamento de Química y Bioquímica y del Departamento de Materiales, así como miembro del Programa Interdepartamental de Ciencia Biomolecular e Ingeniería. También es profesor visitante de la Universidad de Pekín.

El trabajo de Stucky figura en la vanguardia de la demostración de cómo los materiales porosos pueden ser selectivamente convertidos en las morfologías deseadas para aplicaciones ópticas, de catálisis y de separación. Sus actuales líneas de investigación tienen como objetivo general el diseño y síntesis de nuevos materiales y la creación de sistemas 3-D multifuncionales.

Autor de más de 700 artículos científicos, tiene en su poder 28 patentes y es editor asociado de Journal of Inorganic Chemistry.

Un jurado de prestigio

Entre los componentes del jurado que ha concedido el Príncipe de Asturias de Ciencia se encuentran el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo; los investigadores Juan Luis Arsuaga, Juan Ignacio Cirac, Pedro Miguel Echenique y César Nombela Cano; la exministra Cristina Garmendia Mendizábal, y los divulgadores Eduard Punset y Manuel Toharia.

“Avelino ha apostado mucho por una investigación de calidad. Además, ha dado un paso más, y ha querido que sus avances lleguen a la sociedad a través de patentes y de licencias a empresas. Representa la investigación pública que llega a la sociedad a través de la transferencia de conocimiento”, ha comentado el presidente del CSIC y miembro del jurado, Emilio Lora-Tamayo.

En los últimos años han sido distinguidos con el premio los físicosPeter Higgs y François Englert y la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN); los neurólogos Joseph Altman, Arturo Álvarez-Buylla y Giacomo Rizzolatti; los neurobiólogos David Julius, Linda Watkins y Baruch Minke y los pioneros de Internet Lawrence Roberts, Robert Kahn, Vinton Cerf y Tim Berners-Lee.


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